El autor

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Director: Manuel Martín de Cuenca
Guión: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández (Novela: Javier Cercas)
Intérpretes: Javier Gutiérrez, María León, Antonio de la Torre

El autor de Martín de Cuenca parte de una ingeniosa premisa argumental urdida por Javier Cercas, para hacer un no menos ingenioso juego de cine sobre los límites de la ficción y las formas de la representación visual de lo literario. Apoyado en un “tour de force” interpretativo de Javier Gutiérrez, Martín de Cuenca supera la languidez mórbida de Caníbal y logra un solvente thriller psicológico con bastante de comedia negra y algunos apuntes sociales nada complacientes. El problema es que Cuenca, a pesar de su loable esfuerzo por aprovechar los espacios en el interior del edificio donde vive este escritor vocacional y vecino visceral, tira más por la brocha gorda que por la sutileza, sobre todo en el último tramo de una historia sobre la dificultad de contar historias y la impostura como estilo de vida. Rescatamos la fuerza que el realizador da a algunos caracteres secundarios que, de pronto, dan sentido al accidentado y laberíntico periplo del astuto y algo retorcido Álvaro, este narrador de historias reales, casado con una exitosa autora de best-sellers y acomplejado por el triunfo comercial de ésta. En la historia hay leves ecos del filme de Ozon Dans la Maison, sobre la literatura y la imaginación, con sus páginas que crean y modifican los sucesos, pero Martín de Cuenca sustituye la elegancia francesa por el esperpento hispánico hasta un final algo desmadrado. Estamos ante un filme construido con ingenio y algo de inteligencia, con actores y actrices entonados y un retrato social poco amable, como poco amable es la sociedad en la que vivimos con las personas que buscan expresarse más allá de los cánones establecidos. Una película de guionistas pero en la que no falta una puesta en escena aplicada, con un uso brillante de los espacios vacíos, las paredes desnudas y los dispositivos improvisados, para subrayar el carácter obsesivo e inestable de un personaje devorado por aquello que quiere y no puede contar.

Eduardo Nabal, crítico de cine.

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